
Más allá de lo que sucede en los pisos de remates o en las oficinas donde se deciden rescates multimillonarios para la crisis financiera mundial, están sus efectos en la economía real y en los bolsillos de las familias mexicanas.
"Este tipo de crisis siempre afecta a toda la población debido a que el consumo se restringe y el empleo, por lo tanto, se frena y si de por sí teníamos una situación en donde el empleo formal está estancado o creciendo poquito, entonces vamos a tener una situación de desempleo", expresó Araceli Damián, investigadora del COLMEX.
Aunque aún no se sabe con exactitud cuál será el tamaño del impacto de esta crisis en los ingresos de la gente común, los expertos ya prevén ajustes negativos en rubros que le pegan directamente al presupuesto familiar.
"Todos indica que habrá presiones en el mercado laboral sustantivas, es decir, habrá inferior generación del empleo formal. Probablemente con suerte este año se logren alrededor de la mitad de los empleos formal que se había prometido", dijo Enrique Dussel , investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
José de Jesús, vendedor de comida en el mercado desde hace varios años, asegura que sus clientes no saben nada de finanzas, pero que sí están preocupados por lo que pueda pasar: "La crisis es el día a día, se nota en la falta de compra. Los comercios se ven vacíos y se acercan a comprar lo indispensable", comentó.
Así, mientras en las esferas financieras los expertos no se ponen de acuerdo sobre cuáles serán otros impactos concretos de esta crisis; aquí en un mercado cualquiera la preocupación de la gente que vive con lo del día a día es una: que no le incrementen más los productos básicos.
"¡Sí ha subido la mercancía!, sobre todo para guisar: lo que es el jitomate, la cebolla, el chile y todo eso son lo que usa uno, es lo más caro. ¿y qué razones le dan para subirlo?. Pues ¡quesque la gasolina o quesque la economía!", declaró Ofelia Flores, ama de casa.
Otra consecuencia de la volatilidad financiera, prevén los expertos, será la restricción y el encarecimiento de los créditos, lo que podría complicar la situación a quienes tienen deudas o usan tarjetas para financiar su consumo.
"Aquí la recomendación es que la gente con mayor insistencia haga bien sus cálculos y si tienen deudas que las liquide y si tiene un plan de tomar un crédito hipotecario a tasa fija y si tiene ingresos ordinarios que lo tome y no se preocupe", apuntó Marcos Carrera, funcionario de la CONDUSEF.
Esta analista de El Colegio de México asegura que donde se han hecho más evidentes las consecuencias de esta crisis financiera es en los ingresos de las familias que viven el campo mexicano.
"En estas zonas rurales que dependen mucho de las remesas y de ahí hay claras evidencias de que se está reduciendo el número de remesas que están llegando y que va afectar el nivel de pobreza en las áreas rurales", declaró Araceli Damián.
En medio de esta crisis, la Secretaría de Hacienda documentó, para el primer semestre del año, una caída de 8% en las remesas, equivalente a 2 mil 500 millones de dólares. Dólares que representan menores ingresos para comida, vestido o educación.
Ante esta inevitable situación, las autoridades de protección a los consumidores y a los usuarios de servicios financieros recomiendan a la población prudencia en el manejo de sus ingresos y reducir en lo posible las deudas en las que se pagan intereses.
"Sale más caro el caldo que las albóndigas y si nosotros tenemos problemas familiares o queremos resolverlos dando a nuestros hijos un nivel de vida superior a los ingresos, pues vamos a perjudicarlos en lugar de ayudarlos", expuso Luis Pazos, presidente de la CONDUSEF.
Independientemente de lo que puedan hacer las familias para solventar la situación económica, los expertos afirman que las autoridades deben aplicar políticas públicas que eviten el deterioro de la economía de las familias más pobres.
Si bien reconocen que la situación financiera de nuestro país es mucho más sólida y solvente que hace 13 años, recuerdan que se debe evitar a toda costa episodios como el de 1995, cuando una crisis financiera mal manejada, aumentó el índice de pobreza en México de 45 a 53% de la población.
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